El martes 13 de septiembre, el Programa Educación y Memoria, organizó junto con agrupaciones del Centro de Estudiantes del Colegio Nacional Buenos Aires, una charla–debate dentro de la Jornada por la Memoria “Los lápices siguen escribiendo”, a 35 años de la trágica Noche de los Lápices.
En esta jornada estuvieron presentes Emilce Moler, protagonista en la llamada Noche de los Lápices, Vera Jarach y Haydeé Gastelú, Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora cuyos hijos/as fueron alumnos del colegio Nacional Buenos Aires y Claudio Altamirano, coordinador del Programa Educación y Memoria.
Más de trescientos estudiantes se reunieron en el Aula Magna, interesados en escuchar los testimonios de quienes fueron víctimas del terrorismo de Estado. Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de Irene, Presidenta del Centro de Estudiantes.

Claudio Altamirano remarcó la importancia de construir estos espacios de la Memoria en el ámbito educativo, resaltando palabras expresadas por el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Dr. Ricardo Lorenzetti “Es muy importante que trabajemos en la educación para que, en el futuro, quienes no vivieron la experiencia de la dictadura y del terrorismo de Estado tengan una conciencia clara de lo sucedido. Nuestra generación y los que tenemos responsabilidades de Estado debemos pensar en ese futuro, que es de nuestros hijos y nietos, para que puedan disentir libremente”.
VERA JARACH
Vera Vigevani de Jarach es madre de Franca Jarach, detenida – desaparecida el 25 de junio de 1976, a la edad de 19 años. Es periodista y escritora, e integrante de Madres de Plaza de Mayo - Línea Fundadora, con reconocida trayectoria internacional en la lucha por los Derechos Humanos.
Vera inició su relato explicando la alegría que para ella encierra el estar en ese colegio transmitiendo su historia y destacó su inmensa felicidad por los nuevos cambios que avizora en la actualidad. “Porque cuando veo lo que está sucediendo en el país, me pongo muy contenta. Nosotros estamos asistiendo y observando la participación de los jóvenes.”
Luego recordó a su hija Franca y a todos los jóvenes que como su hija sentían un fuerte compromiso social, y comentó, mostrando en cada palabra su alegría por encontrarse con una juventud comprometida y participativa: “La presencia de ustedes cuando voy a las escuelas me da plenos motivos para alegrarme, porque veo una gran participación y una nueva movilización de la militancia, y eso es muy importante.”

Compartió con los presentes, sus vivencias del día anterior: “Ayer hubo un acto importante porque se abría un Seminario Regional de la UNESCO, con participación de los países vecinos, que tiene como tema central – nada más ni nada menos - la EDUCACIÓN y la JUVENTUD. Ahí se realzó una de las grandes aspiraciones, que resume a todas. ¿Se acuerdan de la Revolución Francesa que tenía como lema “Libertad, Igualdad y Fraternidad”? Pues bien, la libertad y la fraternidad son muy importantes, pero la gran aspiración es la IGUALDAD. Pero no alcanza con tener ideales, a los ideales hay que accionarlos.”
De esta forma, transmitió Vera su enseñanza de vida a este auditorio de jóvenes estudiantes que escucharon con profunda atención y admiración cada una de sus palabras.
EMILCE MOLER
Emilce tenía 17 años y cursaba 5º año en Bellas Artes, en 1976. Fue secuestrada el 16 de septiembre de ese año en su domicilio en un operativo que alcanzó a muchos jóvenes y del que sobrevivieron unos pocos. De los jóvenes detenidos esos días, María Claudia Falcone, Horacio Ungaro, Daniel Racero, Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, y Francisco López Muntaner, fueron llevados a los Centros Clandestinos de Detención, Tortura y Exterminio Arana y Pozo de Banfield y aún se encuentran desaparecidos. Pablo Díaz, Emilce Moler, Patricia Miranda y Gustavo Calotti, sobrevivieron después de quedar a disposición del Poder Ejecutivo Nacional (PEN).
Emilce comenzó su charla describiendo la juventud de su generación: “En esa época estábamos seguros de que lo que hacíamos era lo correcto. Lo importante es actuar en función de lo que uno considera correcto. Yo era muy chiquita, muy ávida de conocer y participaba en todo lo que podía en la escuela de Bellas Artes a la que concurría. Mi primer abordaje de la política tenía que ver simplemente con que pueda dejar de haber pobres. Con esa simpleza y con la autenticidad de los 14, 15 años, empecé a participar y a acercarme a los demás. Militar es pensar en el otro, dejar de pensar en uno mismo para pensar en el otro. Pero, además, tener sensibilidad social independientemente de lo que le está pasando a uno. Fue así como nos preocupábamos por los que menos tienen, los más necesitados, para llegar a la igualdad de la que hablaba Vera.”

“Pero eran años de mucha violencia… Nosotros no sabíamos lo que era la democracia. Veníamos de golpe militar en golpe militar. En el ’75 surgen las grandes movilizaciones por el boleto estudiantil, en un contexto de luchas muy importantes. En ese momento yo empecé a militar en la UES. A partir del golpe militar del ‘76 seguimos haciendo lo que pudimos. Ya nos habíamos dado cuenta de que la edad – ser adolescentes - no era un impedimento para la represión. Pero de ninguna manera podíamos hacer las manifestaciones por el boleto estudiantil. Eso fue el año anterior, en el ’75”. De esta manera Emilce cuestiona la versión difundida sobre la trágica Noche de los Lápices habitualmente relacionada con las luchas por el boleto estudiantil y la vincula a la militancia en la UES.
Desde enero de 1977 hasta abril de 1978 Emilce estuvo detenida en la cárcel de Villa Devoto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional y luego estuvo un año en libertad vigilada en Mar del Plata, ciudad a la que se mudó su familia. Poco a poco, Emilce comenzó a rearmar su vida. Es Profesora de Matemática, máster en Epistemología y doctora en Bioingeniería. Se dedicó a la docencia y a la investigación, es una activa militante por la Memoria y los Derechos Humanos y consolidó una familia con Fernando, su novio de esos tiempos. Actualmente, Emilce ocupa un rol destacado en el Ministerio de Educación de la Nación.
Sobre su historia, prefiere definirse como una “militante que estuvo presa” en vez de "sobreviviente de la Noche de los Lápices". En relación con la actualidad, muestra un gran optimismo por el tiempo que se vive en la búsqueda de la Verdad y la Justicia. “Creían que los habían enterrado, pero sólo sembraron sus semillas y hoy – felizmente – vemos muchos retoños”, expresó para destacar el compromiso de los jóvenes de hoy.
Emilce se refirió a los estudiantes remarcando: “Nosotros éramos muy alegres siempre, incluso en los peores momentos mantuvimos esa cuota de optimismo. Por eso, permítanse ser alegre, porque nosotros lo éramos. Con respeto y memoria, eso sí, pero con mucha alegría.”
HAYDEÉ GASTELÚ
Haydée Gastelú de García Buela es madre de Horacio García Buela estudiante secuestrado el 7 de agosto de 1976, a los 21 años de edad. Es una de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, fue una de las catorce mujeres que el 30 de abril de 1977 inició las rondas en la Plaza de Mayo. Actualmente es miembro de Madres de Plaza de Mayo, Línea Fundadora.

“Quiero contarles que para nosotras fue muy importante encontrarnos. Nuestros hijos fueron alumnos de este colegio y a partir de nuestra búsqueda se consolidó nuestra amistad. Yo soy una de las catorce que ese día de abril nos encontramos en la Plaza. Desde entonces aprendí que todo el que tenga un problema, lo mejor que puede hacer es unirse. Y fuertemente, porque ayuda en la vida. Fue así como luchamos para que en el país subsista la Memoria y poder llegar a la Verdad y a la Justica que era nuestra meta.”
Haydeé compartió con el auditorio el proyecto que están desarrollando las Madres en la ex- ESMA:
“Como dice Vera, somos optimistas y seguimos de pie. Y seguimos en la ESMA, ese lugar de horror que fuera abierto para realizar cosas llenas de vida. Y ahí las Madres tenemos un proyecto muy lindo que consiste en crear en el edificio que nos tocó, una Escuela de Música popular y gratuita para que pueda asistir la gente que no puede estudiar música de otro modo. De esta forma transformaremos el lugar asociado con la muerte en algo como la música que está llena de vida.”
Por último, invitó a los jóvenes a recorrer los espacios de la memoria y expresó su alegría al poder compartir esta jornada con los estudiantes: “Estoy muy contenta de ver esta juventud. En cada mirada de ustedes, en sus ojos, están los de nuestros hijos”.
Como cierre, Claudio Altamirano destacó el valor de construir un espacio colectivo para la Memoria “El pasado no podemos modificarlo pero podemos construir nuevos sentidos desde el presente que nos permitan proyectarnos en un futuro mejor para todos y todas”.

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